sábado, 3 de octubre de 2026


DE LOS GUTIÉRREZ DE AGÚERA A LOS GARCÍA DE VELASCO

 

La casa con el número 14 de la cuesta de Ganado se ubica en lo que desde el siglo XV era extramuro de la villa. Se hallaba en un lugar estratégico para el comercio con América, el llamado Carril de la Marcha hacia abajo terminaba en el río en el puerto de la Balsa; y hacia arriba llegaba hasta la Puerta de Rota que comunicaba con el intramuro. Posteriormente se le llamaría a este carril del Chorrillo.

Nació esta zona como Arrabal de la Fuente o de la Fuerza por surgir fuera de la Puerta de la Fuente (actual Puerta de Rota) y sus alrededores. Se levantaron las primeras viviendas sobre el arroyo de los Abades hasta unirse a la Puerta de Jerez. Ya en el siglo XVI se pobló hacia el Cantillo, el camino de Jerez y hacia la ribera por el carril de la Marcha.

Articulaba este arrabal el arroyo de San Juan donde confluían los arroyos de San Antón y de los Abades con sus aguas y arrastres. El encuentro de ambos arroyos se hallaba poco antes de cruzar el Pradillo de San Juan. Estuvo al descubierto hasta que se alcantarilló en 1920 y se terminó de cubrir hasta la playa en 1927. Por otro lado, circulaba el arroyo de los Abades por la puerta de Jerez, Huerta de Lazareno, Muro Bajo y Matadero atravesando la calle Ganado por debajo de la cuesta de la Caridad y subía por la Huerta Grande para dar el encuentro al de San Juan.

La cuesta de Ganado era la existente a partir la plaza de la Caridad discurría hacia arriba hacia el Cantillo y hacia abajo hasta la calle Baño rodeando el arroyo de los Abades. La fuente del Chorrillos a desde el Cantillo descendía hasta la calle Baño.[1] La fuente del Chorrillo se abastecía de las aguas del Palmar de San Sebastián y se dirigía hasta la casa que en el XVIII labrabra la familia Cruzado de Mendoza. Posteriormente se cambió su cauce a la acera de enfrente debajo de las Tenerías.[2]

La casa actual es bastante regular: linda por la izquierda con un almizcate y por su derecha con el callejón de San Miguel. Consta de dos jardines uno trasero y otro lateral que comunica salvando un caminillo o antiguo arroyo de San Juan con una bodega. Se extiende sobre una superficie construida de 1.388 metros cuadrado y un total gráfico de 1.709 metros cuadrados, formada perimetralmente la finca por su actual propietario.

Tanto en estructura como en fachada data del siglo XVIII, aunque sería renovada a finales del XIX cuando se crea el jardín a partir de otra casa –ángular entre Ganado y San Miguel-, donde tiene puerta y se une a la crujía izquierda que se unifica con la casa principal.

La portada presenta alineados los huecos de forma impar debido al añadido efectuado cuando se renovó: el bajo ventana-ventana-portada-ventana-ventana+ventana añadida; el alto cierro-cierro-balconada-cierro-cierro+cierro de caja añadido. Los huecos inferiores carecen de vuelo, mientras los superiores presentan un vuelo corto. La altura de la planta baja supera a la planta alta. La portada está flanqueada por pilastra que se unen a un dintel mixtilíneo. El zócalo es de ladrillo visto que al igual que las molduras de los huecos y el herraje de hierro fundido revelan su renovación. La casa presenta dos crujías en ángulo recto que son la paredañas al almizcate de la izquierda, y la de la fachada, ambas cubiertas con tejas que abrazan al patio por dos lados, mientras que los otros dos lados son construcciones más irregulares. La casa antigua posee también otro patio trasero con apenas vegetación siendo más bien patio de bodega, comunicando con la bodega trasera situada en el jardín lindero, dándole acceso.

El jardín es visto desde la casa por dos balconcillos en el principal y su cerramiento se compone de tapia coronada con machones de ladrillo similares a los del Palacio Municipal y de verjas de hierro fundido; comunica con la muy antigua bodega trasera con techumbre a dos aguas, por donde corría un callejón o almizcate, hoy cerrado, que era antes de soterrarse el arroyo de San Juan.

 

CONFIGURACIÓN URBANA

Restando tierras huertanas nació esta casa en el arrabal de la Fuerza o de la Fuente, por surgir en la puerta de la muralla del mismo nombre y sus alrededores. Se levantaron viviendas sobre el arroyo de los Abades y el Pozo Amarguillo hasta unirse con la Puerta de Jerez.

En el siglo XVI se pobló hacia el Cantillo, el camino de Chipiona y hacia la ribera del río. Articulaba la zona el arroyo de San Juan, por donde convergían las aguas y arrastres de los arroyos de San Antón y de los Abades, antes de llegar al Pradillo para luego desembocar en la playa, El arroyo de los Abades, tras pasar por la puerta de Jerez, la huerta Lazareno, el Muro viejo y el Matadero, atravesaba la cuesta de la Caridad por debajo hasta dar el encuentro al arroyo de San Juan por la Huerta Grande.

La cuesta de Ganado o Ganados era la existente desde la plaza de la Caridad y hacia abajo pasaba por varios caminos hasta la calle Baños rodeando el arroyo de los Abades. Se le denomino desde la calle Curtiduría hacia arriba calle Elcano y hasta la calle Baños se llamó Gutiérrez Agüera (1856). Desde la cuesta de la calle Almonte existía los barrancos que en 1816 se denominó de Alonso de Palma. La fuente del Chorrillo recibía el agua del Palmar de San Sebastián llegando a la altura de la casa de los Cruzados de Mendoza (actual Conservatorio de música), posteriormente se trasladó a la acera de enfrente junto a las Tenerías. La zona sin poblar a la derecha, subiendo Ganados, estaba rodeada de huertas[3].

 

POBLAMIENTO Y EXPANSIÓN DEL ARRABAL

Según el Padrón de 1647 publicado por Moreno Ollero,[4] en la calle de Ganado vivían gentes de diversos oficios del sector primarios, y desde la Fuente Vieja al Pradillo, ya denominada Chorrillo, comunicada con la marinera calle Tenería, estaban empadronados tres navegantes Sebastián de la Reguera, Juan Moreno de Prado y Diego de Ávila.  Mientras el callejón de San Miguel era laborado por mujeres pública.

Entre final de siglo XVII y XVIII, la calle del Chorrillo, en plena expansión, fue enclave habitado por una oligarquía enriquecida gracias al comercio o de cargadores a Indias, más un patriciado de viejo cuño que con toda probabilidad desplazaría al vecindario anterior.

Juan Pérez de Moreda, regidor y creador del mayorazgo de sus bienes, compró, mientras labraba su casa del Pradillo, un trozo de terreno con fachada a las Tenerías y un restante de éste (1689) a la espalda de la casa -según Armero Manjón-.[5] Suponemos que no llegaban hasta allí, sino hasta el callejón de San Miguel. Aunque en algunos planos aparecen como si fuera de la misma propiedad un mismo coloreado desde San Miguel a las Tenerías. En 1876 la viuda de Pedro Manjón Fernández de Valdespino (descendiente de los Moreda) declaraba una casa en calle Gutiérrez Agüera 2 y en la misma calle otra casa, bodega y granero con número 87 y otra casa y bodega en el 89.[6]

Gaspar de San Miguel y Perea, regidor perpetuo con alto y bajo en su casa y con dos bodegas con capacidad de 2,500 arrobas y granero, midiendo la casa 37 varas de frente por 28 de ancho (992,37 metros cuadrados), medida que casi coincide con la casa noble de los Agüera, más tarde de los García de Velasco) y otra contigua pegada a las Tenerías.[7] Según Climent Buzón[8] estas casas fueron adquiridas por los Fernández de Valdespino. Podría ser las descritas anteriormente y pasarían por dotación o herencia a Manuela Manjón Fernández de Valdespino.

Leonor Barbosa Corbalán, tenía casas en Chorrillo, alto y bajo, confrontando por una parte con el anterior y por otra hace esquina a la calle Tenerias, con 23 varas de frente y 23 de fondo (369.63 metros cuadrados). También el Marqués de Casa Estrada poseía casa en la Tenería, compuesta de alto y bajo, 25 varas de frente y 2 de fondo (35,25 metros cuadrados), lindera con el arroyo.[9]

 Narciso Cruzado de Mendoza, regidor y cargador, con casa también en Chorrillo frente a la boca que da entrada a la Tenerías, se trataba de una casa solar al pie de la cuesta de San Roque y Chorrillo -puede referirse a la de los Perros.[10] Tenía sus casas principales en calle Almonte, alto y bajo, con tres bodegas y tres graneros que podría estar comunicada con la anterior (antigua casa de Maternidad), otra más en calle Chorrillo, y casa en la Fuente Vieja con Muro.[11] Velázquez Gaztelu[12] nombra  a un pedazo de tierra, frente a San Roque, donde hubo un jardín y casas hasta 1742 que reedificándose lo deshizo de ello para en su lugar labrar patio, bajo y bodega.

Juan Martínez de Grimaldo, regidor perpetuo; y el Marqués de Casa Estrada también poseía casa en las Tenerías al pie de la Huerta Grande, compuesta de vivienda alta y baja con 24 varas de frente y 36 de fondo (603,85 metros cuadrados), y bodega con 800 arrobas de cabida y granero de 400 fanegas y confrontaba con la ermita de San Roque.[13] En la Huerta Grande tenía su recreo el Marqués de Casa Pavón. Por otro lado, Juan Jacinto Acosta Figueredo; Eusebio Juez Sarmiento; José Duran Tendilla, capitán y regidor perpetuo también habitaban casas en esta calle del Chorrillo.

 

ARRANQUE DE DOS FAMILIAS

Tanto José Gutiérrez Agüera Díez como Alonso Ximénez Barbudo, coetáneos, se establecerían en Sanlúcar a finales del XVIII, El primero procedía de Lomba (Santander) y el segundo quizás fuera también montañés, en sentido geográfico amplio. Iniciarían su periplo mercantil gradualmente como mozo de almacén, dependiente, encargado, hasta que con sus ahorros o un préstamo de su jefe abrían una tienda al por menor o un ultramarino y taberna. Así empezaron la mayoría de la burguesía, en el siglo XIX y duró hasta el XX, los Díaz, Tezano, Rodríguez Cavanzón, Rafael Terán Carrera, junto a su mujer también hija de montañeses afincados en Sanlúcar, en 1884 liquida 1.114.510,35 ptas.[14], Díaz de Rábago, León de Argüeso, a su muerte en 1880, deja una herencia de 1.753.948 peseta[15], Díez, Benigno Barbadillo (asciende su total testamentario en 1838 a 1.575.814 reales de vellón),[16]  Diego Linares en la aceptación de herencia por su hija en 1894 deja 822.662,73 ptas.[17]; un caso mixto era el de Eduardo Hidalgo Verjano, montañés, tras establecerse en Sevilla en otros negocios, pasa a Sanlúcar e invierte en bodegas dejando 1.908.019 reales, que luego aumentarían su madre y abuelo gallegos.  Como muchas empresas de estas características, el siguiente paso era invertir en fincas rurales y urbanas, entre éstas las bodegas, entrando así en el comercio vinatero e incluso se hacían con más ultramarinos y solían ubicarse por zonas cercanas al colmado. Estos montañeses, según Vegazo “no cejaban en su empeño de comprar bienes inmuebles y viñas a pequeños y medianos propietarios arruinados o endeudados por créditos solicitados a éstos para costear las labores de la vendimia.”[18] Cuando los créditos hipotecarios no se saldaban los prestamistas se quedaban con el bien hipotecado. Al principio de iniciar la actividad financiera, al ser pequeños los préstamos que efectuaban, se saldaban en caso de no tener metálico el deudor con pequeños trozos de tierras dispersas. Con el tiempo o compran tierras aledañas para aumentar la propiedad o venden las pequeñas para comprar una finca rural mayor.

 En tiempos de la invasión francesa dentro de una lista de los sesenta y un mayores contribuyentes de Sanlúcar, Agüera ocupaba el vigésimo sexto lugar, en cambio Barbudo el trigésimo sexto. Por el orden se evidencia ser medianos propietarios.[19] En 1818 Agüera declaraba almacenar vino añejo a 40 reales de vellón la arroba por valor de 10.534 reales de vellón, y por vinos nuevos a 30 r. v. a 2.826 reales, siendo el total del capital vinatero declarado 506.140 r. v. Por otro lado, a Barbudo se le calculaban los vinos viejos en 5.417 r. v. y los nuevos en 3.184, totalizando el capital en 912,600 r. v.[20]  En este corto periodo de tiempo fueron invertido los términos.

En los siglos XIX y XX estos dos bodegueros dominaron la calle Ganado con sus casas y bodegas, -salvo los Manjón-, y con posteridad sus herederos proseguirán el negocio. Se refleja en que la manzana, que parte desde el callejón de San Miguel a la Calle Curtidurías, teniendo a su frente la calle Ganado y de espalda el arroyo de San Juan y la Huerta Grande, era centro económico de los Agüeras, que va a pasar a manos, en 1818, de los García de Velasco.

La casa A, hoy día jardín, (números 90, 6 y 10…) estaba compuesta por piso bajo, principal y patio, medía 401 metros cuadrados. En su parte trasera, cruzando el antiguo arroyo, se erigía una bodega con puerta a calle San Miguel (347 metros cuadrados) que cabe la posibilidad perteneciera a la casa B que le daba acceso por el patio trasero a modo de patio de bodega; y fuera de la finca otra segunda separada de la casa, pero en el mismo callejón con 388 metros cuadrados, que sería adquirida por la firma Manuel Hidalgo y Cía” y marcada con el número 121.

De esta bodega hace alusión el periodista José Navarrete en 1881 y es recogida por Gómez Díaz-Franzón:[21] “...nos fuimos a las bodegas de nuestro excelente amigo el diputado a Cortes don José Gutiérrez Agüera, bodegas que están contiguas a su gran casa solariega…

Al frente paralelo a la entrada del inmenso patio, cubierto solo en todo su perímetro por una techumbre que sostienen columnas de hierro, están los lagares, donde a la sazón descargaban los trabajadores, de los serones de las bestias, uva listán: en los frentes derechos e izquierdo se ven las grandes puertas de paso a la bodega.

Entramos en la dicha bodega, que es un extenso salón, de suelo terrizo, dividido en cuatro naves por arcadas que sostienen altas columnas regulares de mampostería, de limpias aristas y perfectamente encalada, conteniendo cada nave dos filas de botas de a tres cada fila, colocadas la de la andana inferior sobre palines de piedra y perfectamente calzadas de las superiores. En el frente opuesto de la entrada y en los dos mayores del salón hay en la parte alta de los muros grandes ventanas con persianas…”. El periodista alude a los nombres de algunas botas nominadas “Castelar”, “Don Pedro” hermano de del exdiputado demócrata, que hemos mencionado anteriormente, y “El do de pecho”.

En 1894 la casa A fue alquilada a tres familias, lo que da a entender que los Agüeras iban a menos o ya no le daban uso. Entre ellas la del escritor Joaquín López Barbadillo con sus padres. Pasado pocos años se crearía el jardín al gusto refinado de los Agüera, como en 1898 Adolfo realizara con la finca “Miramar” o “Casa grande de los Montpensier”.

La casa B, contigua y a la izquierda de la anterior (números 91 antiguo, 8 moderno) estaba compuesta por piso bajo, principal y patio con cuatro galerías sostenidas por columnas de mármol dándole un sello solariego propio del siglo XVIII.  Cuando se reformo se le añadió una crujía lateral de la casa A, perdiendo en parte su sabor dieciochesco. A la finca se le agregó un trozo de 202 metros cuadrados y otro de 590 (adquirido en 1908 por Adolfo Gutiérrez Agüera Bayo) y otro trozo de 65 metros cuadrados con tres árboles procedentes de la Huerta Grande con los cuales se formaría un jardín trasero, cuya totalidad sumaba 1.013 metros cuadrados. Ambas casas fueron adquiridas por Francisco García de Velasco y García de Velasco a los hermanos Francisco y Vicente Gutiérrez Agüera Bayo en 1918*.

La casa C, paredaña a la anterior y separada por una bodega de Dámaso Manuel García de Velasco (n.º 92 antiguo) y el resto de la finca tenía puerta a la calle Curtiduría (n.º 95 antiguo y 4) conocida como “casa de tenería y fábrica de tejidos”. Estaba situada en lo que antiguamente sirvió de iglesia ermita de San Roque. Lindaba con la Huerta Grande cuyo dueño el Marqués de Casa Pavón, vendió un trozo que se agregó a esta casa; y con el arroyo de San Juan además de tocar por su fondo con el jardín de la casa B y con la bodega de la A. Contaba, con piso alto y bajo y medía 710 metros cuadrados.

En 1870 la adquirió Antonio José González Ángel -médico y cirujano- y su acaudalada mujer Paz Hontoria Tezano, sus herederos la vendieron sobre 1890 a Manuel García de Velasco. Todavía en 1948 compran los García de Velasco una porción de finca al colegio de la Compañía de María (situado en la Huerta Grande).

Este conjunto de casas sufrió dos agrupaciones y tres segregaciones de donde se levantarían el “Edificio Curtiduría” y el “Edificio Elcano”.[22]

 

                   

LOS GUTIÉRREZ AGÜERA

 Al decir de Vegazo[23] los Agüera se asentaron en Cádiz con Juan Agüera, quien creó una compañía para para gestionar la actividad comercial de la familia, le sucedió su hijo José en 1760 vinculando el negocio al vino de Jerez. A éste le sucedió su sobrino Pedro, por entonces la compañía tenía un almacén en Cádiz, varias tiendas y tabernas repartidas por Cádiz, y otras ciudades de la bahía. A partir de 1780 extendió su negocio actuando en ventas de escala local de alimentos y productos ultramarinos por el Puerto, San Fernando y Sanlúcar-

Al fundador de la saga en Sanlúcar se le pierde la pista: José Gutiérrez de Agüera Díez (*1753). De su vida personal sabemos que estaba casado en Sanlúcar con Rosa Fernández Dïez en 1878[24] y venía de La Lomba (Santander). Sus hijos Gertrudis, Micaela y Teresa compartían la huerta Lazareno que terminaría por llamarse de Agüera. Podría tratarse aquel Pedro del padre de José Gutiérrez de Agüera Díez. Éste fue síndico personero del Ayuntamiento.

Su hijo José Gutiérrez de Agüera Fernández, fue fundador y director de una “Compañía de Comercio” cuyos socios eran su madre Rosa Fernández Díez, y sus hermanas Gertrudis y Micaela Como director actuaba su hermano Francisco. Contaba la empresa con bodegas en calle Azacanes. Son escasos los bienes hipotecados por préstamos: en 1808 obtienen 3 aranzadas de viña en pago de la Jara por préstamo de 665 r.v. a pagar en cuatro meses y sin interés; ½ aranzada de viña en la Punta del Águila por 1138 prestados; en 1812 el esquimo de una vendimia por préstamo no pagado en su plazo de 881 r. v. Por compras adquiere en 1799 suelo de un pedazo de sitio llamado el “almacenillo” con 9 ½ de varas de largo y 3 de ancho ½ donde se estaba labrando bodega y granero en la Ribera n.º 312 por 7.000 r. v.; una casa bodega con patio, pozas para el orujo y alambique en calle Azacanes por valor de 32.118 r.v. y 14 maravedises al contado (valor muy superior a la bodega de S. Miguel que en 1854 se valoró por 4.330 r. v.); 7 ¼ aranzadas (34.452 metros cuadrados) y 38 estadales (426,36 metros cuadrados) de viñas y tierras en la Atalaya; 2 aranzadas en Mahina.[25]

Criaba diferentes vinos: vino blanco, de color, pajarete, moscatel blanco, vino torcido, Pedro Ximénez, vino tintilla, vino carlón, vino de viso , etc.[26]

Su hijo, Francisco (+1852) que continuó los negocios de su progenitor y aparece en las Actas Capitulares de 1845 como uno de los “mayores contribuyentes”.[27] Casó con Manuela Manjón y Fernández de Valdespino (1802-1886), hija y luego hermana del mayorazgo de los Pérez de Moreda, alcanzando con este matrimonio un ascenso social relevante. Se implicó en la vida política de la ciudad: ocupó la alcaldía segunda en 1837. Formó parte de la junta de gobierno tras el pronunciamiento de Narvaez contra Espartero de 1843. En la revolución gloriosa de 1868 fue miembro de la Junta interina y en 1841 fue primer alcalde. En 1856 ostentó el cargo de comandante de infantería de Sanlúcar.

Se hizo cargo de la empresa vinatera, exportando vinos a la Habana (1820) y a Hamburgo (1834) según aparece en sus libros de Contabilidad.[28] En 1838 formó una compañía con Manuel María González Peña, sanluqueño avecindado en Jerez, fundador de la firma “González Byass” y con Juan Bautista Duboise, amigo del anterior desde sus tiempos infantiles en Sanlúcar, y vecino de Londres bajo la razón “González y Duboise”. La finalidad dedicarse a la exportación de vinos de Jerez, “sin exclusión de otros negocios que presenten ventajas” durante cuatro años. Duboise y el veterano vinatero Agüera aportaban 40.000 reales de vellón igualando la parte inversión inicial de González. En 1840 los tres socios reforman la sociedad.[29]

 El matrimonio Gutiérrez Agüera y Manjón procrearon a tres hijos, solteros, Pedro (+1888), Manuel (+1880), Francisco; menos José (1837-1904) cuya mujer fue Carolina Bayo Bayo (1848-1872).

 De Pedro Gutiérrez de Agüera Manjón tenemos noticias a través de un artículo de Joaquín López Barbadillo (tenía 12 años cuando murió Pedro) de 1915 en “El Guadalete”. Era un hombre liberal, anticlerical y creyente en la inexistencia del alma En sus borracheras cotidianas arremetía contra el Papa y revindicaba el ideal de la formación de una legión de libertadores de Roma. Admiraba a Garibaldi y contaba con la amistad de Prim y de otros revolucionarios. El tenor Julián Gayarre le visitaba en Sanlúcar para cantarle en las fiestas donde acudían divas y poetas. A pesar de todo, dice López Barbadillo que murió siendo embajador del Vaticano reinando Alfonso XIII. Al parecer de M. Barbadillo[30] en los campos y bodegas era más de báscula con tique, del cemento armado y de la pisadora eléctrica qué de los utillajes tradicionales, pero no le interesaba ni la bodega, ni la viña, ni la huerta.

Manuel Gutiérrez Agüera Manjón también participó en la política municipal, en 1873 como teniente alcalde y como concejal en 1879.

A la muerte de Francisco Gutiérrez Agüera Manjón, sus herederos pagan la contribución territorial anotada en los Libros de Amillaramiento, donde se apuntaban el nombre del interesado, el objeto de la imposición y el valor del producto íntegro al que se le cargará el impuesto. Debido a que son escasos los cambios de un año a otro, nos limitamos a hacer unas catas.[31]

El año 1.854, que igual son los Amillaramiento del 1.855 y 56, los herederos de Francisco Gutiérrez Agüera Fernández pagan al fisco por las siguientes fincas:[32]

1

Huerta nombrada de Lazareno en la calle de este nombre:

 

 

3 aranzadas de tierra de siembra

11.294

 

5 aranzadas de naranjos chinos

1.550

 

106 granados

533

 

2 aranzadas de tierra de siembra de secano, de 2ª clase

586

1

Casa calle Chorrillo 91

1.440

1

Casa calle Chorrillo 90

4.820

1

Bodega calle San Miguel s/n

1.204

1

Bodega calle San Miguel 121

4.504

1

Casa y bodega calle Fuego 301

2.813

1

Casa calle Mesón del Duque 333

1.920

1

Casa calle Monjas Descalzas 56

1.440

1

Casa calle Sevilla 65

940

                                                        

1 fincas rústicas      13.391

41,3 %

9 fincas urbanas      19.022

58,7 %

Total                             32.413

100 %

 

La fotografía de 1854 es la de un patrimonio mixto, pero con fuerte peso urbano. No estamos ante un patrimonio exclusivamente agrícola. La parte rústica está concentrada en la Huerta Lazareno, donde aparecen. Pero el componente urbano es todavía mayor y, además, tiene una característica fundamental: está directamente relacionado con la actividad vinícola. Por tanto, urbano no equivale aquí a patrimonio residencial. Parte importante del valor urbano está constituida por la infraestructura necesaria para producir, almacenar y comercializar vino. La naturaleza del patrimonio se entiende mejor si retrocedemos a finales del XVIII y comienzos del XIX. La documentación anterior muestra una acumulación patrimonial progresiva vinculada al negocio vinícola. Esto permite interpretar el amillaramiento de 1854 como el resultado de una generación anterior de acumulación de activos agrícolas y, sobre todo, bodegueros. Hay un dato especialmente llamativo: la antigua casa-bodega de Azacanes había tenido un valor de adquisición muy elevado, mientras que la bodega de San Miguel, n.º 121 aparece en el amillaramiento de mediados del XIX con un valor fiscal de varios miles de reales. El documento mismo llama la atención sobre esa diferencia.

En 1855 de hace constar en el objeto de la imposición el nombre de aquellos a quienes se administra el bien: la Huerta Lazareno a Josefa y Gertrudis Gutiérrez Agüera; la casa Chorrillo 91 a Manuela Manjón; la casa y bodega c/ Fuego 301 a Gertrudis; la bodega San Miguel s/n, la 121, la casa Mesón del Duque 333, la casa Chorrillo 90 a Manuela Manjón; la casa c/ Sevilla 65 a Gertrudis Gutiérrez Agüera.

 

1

Huerta nombrada de Lazareno en la calle de este nombre:

 

 

3 aranzadas de tierra de siembra

11.294

 

5 aranzadas de naranjos chinos

1.550

 

106 granados

533

 

2 aranzadas de tierra de siembra de secano, de 2ª clase

586

1

Casa calle Chorrillo 91

1.440

1

Casa calle Chorrillo 90

4.820

1

Bodega calle San Miguel s/n

1.204

1

Bodega calle San Miguel 121

4.504

1

Casa y bodega calle Fuego 301

2.813

1

Casa calle Monjas Descalzas 56

1.440

1

Casa calle Sevilla 65                                       

940

1

Casa calle Mesón del Duque 333

1.920

    

1 fincas rústicas    13.391

41,3 %

9 fincas urbanas   19.022

58,7 %

Total                       32.413

100 %

 

Los valores de los Amillaramiento aumentan entre 1864 a 1884, cuando arriendan los herederos de Francisco Gutiérrez Agüera, la hacienda de Armijo a su tío, el mayorazgo Pedro Manjón Fernández de Valdespino (1803-1865).[33] El valor total de los bienes imponibles sube a 80.402 reales de vellón. Declarados posteriormente a nombre de José Gutiérrez Agüera. Resulta de interés como una década antes, cuando la titular de la hacienda era la mayorazga Regla Fernández de Valdespino (1782-1855), y se la tenía arrendada a Pedro Manjón, el valor se le calculó en 47.040 reales de vellón, sin contar el de la casa de campo, y ahora el valor se había elevado a 56.700 r. v. o sea una diferencia de 10.740 r. v. (10,17 %).

 

1

Por 2 ⅝ aranzadas de viña de barro en el pago la Jara, de 3ª      clase

1.260

1

Por 2 aranzadas de viñas de barro, pago Pozo Nuevo, de 3ª              clase

  960

1

Huerta Lazareno, pago Arrecife

 

 

Por ¾ aranzadas de tierra de siembra y regadío

3.154

 

Casa en el huerto

300

 

Por 1 aranzada de viña de barro, 3ª clase

480

 

Por ¾ aranzadas de viñas albarizas en pago las Majadillas 3ª clase

2.228

1

Hacienda de Armijo, arrendada a Pedro Manjón-

 

 

Por 15 aranzadas de viña de albariza, 2ª clase

24.300

 

Por 40 aranzadas de viñas albariza de 3ª clase

32.400

 

Casa en la Hacienda

2.000

 

Casa Banda Playa 7

1.608

 

Casa Chorrillo 91

4.262

 

Casa Chorrillo 90

1.440

 

Bodega San Miguel s/n

1.200

 

Bodega San Miguel 121

4.330

 

Casa Fuego 295

480

 

                                                                   

5 fincas rústicas    67.082

83,4% 

6 fincas urbanas   13.320

16,6%

Total                            80.402

100%

El patrimonio urbano disminuye en peso, pero sigue siendo funcionalmente importante. La valoración fiscal urbana pasa de 19.022 a 13.320 reales. Por tanto, en términos nominales incluso disminuye. Pero no desaparecen las bodegas; Bodega San Miguel s/n.º con valor fiscal de 1.200 y Bodega San Miguel 121 valorada en 4.330. La reducción porcentual del patrimonio urbano no implica una desindustrialización vinícola. Las bodegas continúan formando parte del patrimonio.

El verdadero salto se produce en la siguiente fotografía patrimonial Este cambio es extraordinariamente importante. Entre la primera y la segunda fotografía: 32.413 → 80.402 reales. El incremento nominal es de aproximadamente 148 %. Pero aún más importante es la transformación de la composición,1854: 41,3 % rústico / 58,7 % urbano. Entre1864-1884, 83,4 % rústico / 16,6 % urbano. Es decir, el centro fiscal del patrimonio pasa de las propiedades urbanas a las propiedades rústicas. El cambio está principalmente en la Hacienda de Armijo. La finca aparece con:15 aranzadas de viña de albariza de segunda clase: 24.300 reales, 40 aranzadas de viña de albariza de tercera clase: 32.400 reales y casa de la hacienda: 2.000 reales

Por sí sola suma 58.700 reales. Eso representa aproximadamente el 73 % de todo el patrimonio amillarado de 80.402 reales.

Por tanto, el enorme salto patrimonial no procede de una multiplicación general de pequeñas propiedades, sino fundamentalmente de la aparición de una gran finca vitícola. El patrimonio fiscal pasa a estar dominado por una gran explotación vitícola, mientras las propiedades urbanas continúan proporcionando la infraestructura bodeguera y residencial. solamente las viñas de Armijo representan alrededor del 70,5 % del total amillarado de los Gutiérrez Agüera en esta segunda fotografía. Esto es mucho más significativo que el simple aumento de 32.413 a 80.402 r.v.

Además, la hacienda de Armijo estaba arrendada a Pedro Manjón, circunstancia que introduce una cuestión económica interesante: los Gutiérrez Agüera podían mantener la titularidad de una gran explotación vitícola sin necesariamente explotarla de forma directa.

En 1881 comenta el periodista José Navarrete que “La exportación media anual de manzanilla de Sanlúcar es de diez a doce mil botas de treinta arrobas, al precio de sesenta a cien reales arroba; y véase el negocio colosal que hacen los montañeses que venden la manzanilla en las tiendas, al precio de seis cuartos. Compran, lo más caro, a sesenta reales, esto es, a veintitrés cuartos cada una de las veintidós botellas que tiene la arroba; y cada botella de diez y seis cañas, o sea noventa y seis cuartos; de modo que se ganan setenta y tres cuartos en botella, y, por tanto, la arroba que han comprado en tres duros, la han vendido en nueve y dos pesetas. Sin embargo, el cosechero ha ganado con el vendiéndole como manzanilla hecha, lo que a él le ha costado como mosto; de modo que imagínense nuestros lectores la clase de negocio que será tener bodega en Sanlúcar y tiendas, para vender por cañas, en Cádiz, el Puerto, Puerto Real, Rota y San Fernando.”[34] En lo referente a tener bodegas no le faltaba razón a Navarrete, ya que en 1917 se contaron en Sanlúcar 179 por un valor impositivo de 103.310 ptas.[35]

A José Gutiérrez Agüera Manjón (Sanlúcar, 1837-Austria, 1904), el periódico “El Guadalete”[36] en el año de su muerte le hace una reseña: en 1858 inicia su carrera como agregado diplomático, antes se licenció en Derecho por la Universidad de Sevilla. En el extranjero fue el secretario de la legación en Estocolmo, Lisboa, Viena, Berlín y Florencia, siendo nombrado ministro plenipotenciario en Bruselas (1888). Ostentaba numerosas condecoraciones europeas y extranjeras, amén de ser gran oficial de la Legión de Honor francesa. Murió representando a España como embajador en el Vaticano. Con anterioridad fue diputado por Cádiz (1881), luego por Huelva (1898). En el poder ejecutivo alcanzó interinamente el Ministerio de Estado, después de pasar por la subsecretaría de Estado y tras dimitir su titular, siendo entonces Sagasta presidente del Gobierno. Tuvo siete hijos entre los cuales Francico Gutiérrez Agüera Bayo (Lisboa, 1867-Biarritz,1933) también siguió la carrera diplomática, previamente estudió el bachiller en Artes en Jerez de la Frontera, siendo agregado en el ministerio de Estado; destinado en las legaciones de Bruselas, Constantinopla, Estocolmo, Estambul, y París (1901). En 1929 adquirió en nombre del Estado español el edificio que alberga la Cancillería de la Embajada de España, un antiguo palacete en Bruselas[37], también su hermano Vicente (*1870) fue diplomático.[38]

En la “Lista electoral” para las elecciones en el Ayuntamiento de Sanlúcar por orden de contribuyentes de 1889, aparece con el número 27, José Gutiérrez Agüera, con 55 años, domiciliado en calle Gutiérrez Agüera 8 y contribuyendo con una cuota de 986,24 reales de vellón. Una pequeñez si se compara con Eduardo Hidalgo Verjano, número uno, con una cuota de 9.123. Una “relación de las vasijas asentadas” de 1903 en Sanlúcar suma 73.033 de 129 propietarios, ocupando José Gutiérrez Agüera el decimotercer lugar con 1.304, mientras que los Herederos de García de Velasco se sitúan en el quinto lugar con 1.908.[39]

En 1893-94 a José Gutiérrez Agüera se le amillaran tres fincas urbanas con un valor fiscal de 1.112 ptas.[40]

 

1

2 5/3 aranzadas de viñas de barro, pago la Jara, de 3ª clase 

215

1

2 aranzadas de viñas de barro, pago la Jara, de 3ª clase

240

1

2 3 /4 de viñas de albariza, pago las Majadillas, de 3ª clase

557

 

En 1910 el borrador de Amillaramientos de fincas urbanas figura Herederos de José Gutérrez Agüera [Manjón]:[41]

1

Casa calle Acoba 14

317

1

Casa en calle Ganado 36

317

                                                                      

2 urbanas          614 ptas.

 

 Adolfo Gutiérrez Agüera Bayo (Madrid*1872) que se establecería en Sanlúcar por 1903, como su padre, se preocupó por la publicidad de sus vinos y su marca considerada como “la más antigua de Sanlúcar” y llevaban a gala el ser de una familia vinatera desde 1789. Usaba en su etiquetado un anagrama una A y una G superpuestas y fue registrada en 1896. Entre sus marcas se conocían la manzanilla fina “Tamberlick”, manzanilla olorosa “Gayarre” y el amontillado “Don Pedro” nombres relacionados con el gusto de su tío Pedro. Compró la ganadería de “Carlos Otaolaourruchi, S.A” cuya divisa fue utilizada para su etiquetado.[42] En 1898 adquirió “La casa grande de los Montpensier” (calle Almonte n.º 4) que desde la calle Almonte, Baños y Ganado la circundaba unos enormes jardines altos y bajos midiendo la finca 3.990 metros cuadrados.[43] Pasado diez años compra 590 metros cuadrados de terreno al colegio “Cía. de María” para anexarla a la casa principal de la calle Ganado.[44] En 1918 vende a su tía Manuela Gutiérrez Agüera una casa en calle Esquivel y Vélez n.º 3.[45] Desempeñó el cargo de concejal electo en 1918 y 1923; y la alcaldía en 1906 y 1910.

 En el borrador de Amillaramientos de fincas urbanas, 1910, se enumeran las siguientes de Adolfo Gutiérrez Agüera:[46]

1.                   

Casa calle Almonte 2                                                          

585

1.                   

Media casa calle Amonte 4                                                                           

213

1.                   

Casa calle Gutiérrez de Agüera 99 A y 29M                                 

370

1.                   

Casa Almonte 4 A y 2 M                                                                                  

424

1.                   

Casa Baños 13                                                                                                  

882

2.                   

Cuesta de Almonte 2                                                                         

159

1.                   

Casa Gutiérrez de Agüera 33                                                          

661

1.                   

Bodega San Miguel 121                                                                                  

952

1.                   

Casa Bonanza                                                                                        

30

1.                   

Casa Infanta Isabel 1                                                                        

217

 

Urbanas            10

Total              4.493

 

      

 

Se deshace de la gran bodega de la calle de San Miguel n. º121, adjudicándose a “Manuel Hidalgo y Cía.” en 1917 que se amillara en 1918 y el resto de riqueza en 952 ptas.[47] La venta de Bodega San Miguel 121 en 1917 es particularmente significativa, pues evidencia una pérdida de uno de los activos bodegueros más importantes de la familia. Se puede considerar como un punto de inflexión patrimonial. Con Adolfo Gutiérrez Agüera acabó la actividad vitivinícola de esta familia, que no tenía descendencia.

En 1918 vende el caserón de Almonte 2 conocida también como “Miramar”, que la había comprado por 10.000 ptas. a plazos, formado por ocho fincas, en 18.750 ptas., no sin haber sufrido hipoteca. De lo que se infiere que la compra de bienes inmuebles es síntoma de abandono de otras posibilidades de inversión, parece una renuncia de una inversión dinámica del beneficio comercial por mor de preferir un vivir seguro, podría ser una interpretación.

Adolfo Gutiérrez de Agüera no estaba simplemente liquidando patrimonio. Realizaba operaciones inmobiliarias de cierta envergadura. Puede considerarse como una progresiva transformación de la estrategia patrimonial, desde un patrimonio familiar estrechamente vinculado a la empresa vinícola hacia una mayor diversificación inmobiliaria y ganadera.

La lectura más sólida de los amillaramientos es que los Gutiérrez Agüera construyen un patrimonio económico en el que la actividad vinícola constituye el eje integrador de bienes muy diferentes.

La viña proporciona la materia prima; las bodegas permiten elaborarla y almacenarla; las casas y almacenes forman parte de la infraestructura urbana; y el comercio exterior convierte esa producción en actividad empresarial. Ya en 1838 Francisco Gutiérrez Agüera participa con 40.000 reales en la sociedad «González y Dubosc», destinada principalmente a la exportación de vinos.

Los amillaramientos muestran posteriormente una concentración extraordinaria del valor fiscal en la propiedad rústica, debida sobre todo a hacienda de Armijo. No obstante, las bodegas continúan presentes, por lo que la riqueza rústica y actividad vinícola no deben contraponerse: en este caso están estrechamente relacionadas.

Finalmente, durante la etapa de Adolfo Gutiérrez Agüera, se observa una ruptura progresiva con ese modelo patrimonial. Continúa inicialmente la tradición vinícola y la promoción de las marcas familiares, pero aparecen inversiones inmobiliarias y ganaderas y, finalmente, la venta de la bodega de San Miguel en 1917. Por ello, la trayectoria puede interpretarse como el paso de un patrimonio empresarial vinícola a un patrimonio más diversificado y predominantemente inmobiliario, culminando con la desaparición de la actividad bodeguera familiar.

 

 

 

LOS GARCÍA DE VELASCO

 

 

De Ximénez Barbudo recoge Barbadillo una solicitud dirigida al administrador principal de la Real Aduana: “Sírvase Vd. mandar se dé despacho para la Habana, en la corbeta española nombrada Rosa, su maestre Don Juan Boca Figa, surta en la bahía de Cádiz, y desde ésta en barco de Diego Domínguez, de trescientas setenta y ocho arrobas de vino en 100 de varias cabidas...”[48] En 1819 aparece entre los mayores contribuyentes en las Actas Capitulares junto a José Fernández Pina, Domingo Díaz de Ceballo, Rafael Garzón Esquivel, José Gutiérrez Agüera, Agustín Francisco Velarde y Pedro Gil de Ledesma. Los García de Velasco en su honor por 1903 publicitaran un amontillado llamado A. X. B.

Dámaso Manuel García de Velasco Gutiiérrez (1800-1880[49]) procedía de San Martín de Soba (Santander) y se estableció en Sanlúcar de la mano, llegando a ser encargado del negocio, de Alonso Ximénez Barbudo y de su mujer Rafaela Ugüera Porche (+1851), quién en 1847, ya viuda, solicitó al Arzobispado permiso para instalar un oratorio en la hacienda de viñas a causa de sus achaques y ancianidad. Como no tenían hijos, entre sus sobrinas, Antonia Fiol Porche (1807-1871), de El Puerto de Santa María, se casó con Velasco en 1835.[50] Esta política matrimonial era frecuente, bien cuando los herederos eran mujeres bien cuando los hijos del dueño del negocio eran menores de edad, casar al encargado de negocio con una hija o con la viuda del dueño del negocio. Además, solía haber una endogamia entre los montañeses y sus hijos.

 Tenían su domicilio en Ganado 45½. Al morir la viuda de Barbudo (1871)[51] heredará la sobrina. Así que en los Libros de Amillaramiento aparece la titularidad de “Testamentaría de la Rafaela Ugüera” que en 1856 se valoran fiscalmente los siguientes bienes, consta raramente además la renta anual que suponía 32.730 reales:[52]

1

Por 8 ⅞ aranzadas viñas albarizas secano, pago Carrascal de 4ª clase

6.390

 

Por 8 ⅞ aranzadas viñas albariza secano, pago Carrascal de 5ª clase

4.640

 

Por 6 ½ aranzadas de nueva plantación evaluados como tierras de pasto de 1ª clase

131

1

Por 9 aranzadas viñas albariza secano, pago Reventón de 3ª clase

8.640

 

Por 9 aranzadas viñas tierra de siembra de 2ª clase

 2547

1

Bodega en Chorrillo 92

 2.654

1

Casa bodega Ganado 45

 4.388

1

Casa Ganado 45 ½

 960

1

Casa Banda Playa 274

 960

1

Casa Plata 228

600

1

Casa Trascuesta 327

1.200

                                                                                                                                                                                            

2 rústicas   21.968

67,11%

6 urbanas   10.762

32,88%

Total       32.730

 

             

Es una familia con un patrimonio inicialmente muy orientado a la tierra. En 1856, en la testamentaría de Rafaela Ugüera, el patrimonio amillarado asciende a 32.730 reales, de los cuales:

21.968 reales son riqueza rústica: aproximadamente 67,1 %

10.762 reales son riqueza urbana: aproximadamente 32,9 %

Por tanto, el núcleo patrimonial está claramente en las viñas y tierras, aunque existe ya un patrimonio urbano importante compuesto por casas y bodegas.

Esto encaja con la estructura económica de Sanlúcar de mediados del XIX, donde la viticultura constituía uno de los sectores fundamentales de la economía local.

En 1864-65 se le amillaran a Dámaso Manuel García de Velasco, y ya no aparece como en 1863, una casa en el Carril de San Diego 23, que sí reaparecerá en 1869:[53]

 

1

Por 1 aranzada, majuelo de 43 años, pago Carrascal evaluada como tierra de siembra de 3ª clase

262 

 

Por 2 majuelos de 8 aranzadas evaluadas como tierra de siembra id.

524

 

Por 1 ¼ majuelos de 6 aranzadas, id

328

 

Por 10 ¼ aranzadas Por 1 aranzada de tierra de siembra, 3ª clase de tierra de siembra, de 3ª clase

 2.686

 

Por 16 ⅜ viñas albarizas de 3ª clase

13.264

1

Por 5 ½ viñas albarizas, pago Martín Miguel, de 2ª clase

8.910

 

Por 8 ½ viñas albarizas, de 3ª clase

6.886

 

Por 3 ½ tierras de siembra, 3ª clase, majuelo de 6 años

 786

 

Por una aranzada de siembra, 3 clase

262

1

Casa y bodega Chorrillo 95

 5.000

1

Casa Plata 228

600

1

Casa Banda Playa 274

 960

1

Casa Trascuesta 397

1.200

1

Bodega Chorrillo 92

2654

                                                                                                                                                

2 fincas rural                33.908

78,20%

6 fincas urbanas        11.374

25,11%

Total                                 45.282

 

 

Entre 1856 y 1864-65 hay una expansión importante de la valoración fiscal. La riqueza amillarada pasa de: 32.730 a 45.282 reales. Es decir, aumenta aproximadamente un 38,3 %. Pero lo interesante no es el aumento, sino dónde se produce:

Año            Rústica           Urbana             Total

1856           21.968            10.762             32.730

1864-65    33.908            11.374             45.282

Variación +54,35 %        +5.69 %           +43,48 %

 

Esto es muy significativo: la expansión patrimonial entre 1856 y 1864-65 está fundamentalmente relacionada con la riqueza rústica, no con la urbana. Por tanto, se puede confirmar que se produce una consolidación y ampliación de la base agrícola, especialmente vitícola. En 1864-65 aparece una estructura patrimonial muy vinculada a las viñas. La relación contiene varias explotaciones de considerable extensión:16⅜ aranzadas de viñas albarizas y 5½ aranzadas en Martín Miguel. Es decir, no estamos ante un patrimonio agrícola marginal. Hay una concentración considerable de superficie vitícola.

El Amillaramiento 1869, con valores fiscales todavía en reales, aparecen:[54]

1.

1 aranzada de tierra de siembra, pago Carrascal de 3º clase, majuelo de 16 años.

262

 

2 aranzadas  id. id.

524

 

1 ¼  id. id. id.

328

 

10 ¼ aranzadas tierras de siembra de 3ª clase

2.686

 

16 ⅜ aranzadas de viñas de albariza de 3ª clase

13.264

1.

5 ½ aranzadas viñas pago de Martín Miguel de 3ª clase

8.910

 

8 ½ aranzadas id.  id 3ª clase

6.886

 

3 ½ tierras de siembra, majuelo de 11 años

786

 

1 aranzada de tierra de siembra 3ª clase

262

1

Casa Carril de San Diego 23

1.680

1

Casa y bodega Chorrillo 95

5.000

1

Bodega Chorrillo 92

2.654

1

Casa Ganado 45 y ½

960

1

Casa Plata 228 A y 15 M.

600

1

Casa Banda Playa 275 A y 4 M

460

1

Casa Trascuesta 397 A y 4 M

         1200        

 

2 fincas rurales         33.908

72,203 %

7 fincas urbanas      13.054

27,796 %

Total                         

    46.962

 

 

              El año 1869 es especialmente confuso. El total rústico sigue siendo exactamente igual: 33.908. Esto hace pensar que el documento de 1869 no refleja necesariamente una nueva valoración económica de las tierras, sino posiblemente una continuidad administrativa de las valoraciones anteriores, en un momento en que la transición al sistema de la peseta todavía estaba produciéndose. Además, el hecho de que algunas cifras sean exactamente iguales refuerza esa hipótesis. Pero no se puede interpretar que 1864-65 y 1869 sea un periodo de crecimiento o decrecimiento de la riqueza rústica.

               En 1871 murió Antonia Fiol Porche de “reblandecimiento”, con 64 años y domiciliada en Ganado 2.[55] Al año siguiente vuelve Dámaso García de Velasco con 72 años a casarse con su sobrina María Casiana García de Velasco y Trápaga (1839-1909), también del Valle de Soba.[56] Tienen dos hijos Juan Manuel (1873-1906) y Francisco (1876-1931). Este último se hará cargo del negocio familiar en su mayoría de edad. En 1871 vienen de la montaña dos hermanos de María Casiana: Castor (*1837) y Josefa (*1841), que colaborarán en la empresa durante la viudez de su hermana y la minoría de edad de Francisco García de Velasco y García de Velasco (1836-1931), así como realizarán negocios propios y prósperos.[57]

 En 1893-94 a los herederos de Dámaso Manuel García de Velasco se les amillaran:[58]

 

1

2 aranzadas de viñas de albariza, en pago Reventón

810

 

3 aranzadas  id.  id.

608

1

4 ¼ aranzadas de viñas de albariza, en pago Carrascal, 2ª clase 

1.720

 

10 ¼ de tierra de siembra, de 3ª clase

688

 

16 2/3 de tierras de viñas de albariza, 3ª clase

3.316

1

7 aranzadas de viñas de albariza, pago Martín Miguel, 2ª clase

2.035 

 

10 aranzada de viñas de albariza, id., 3ª clase

2.025

 

1 aranzada de tierra de siembra, id., 3ª clase                       

              66

1

Bodega en Chorrillo 95, 45 A y 2M

1.100

1

Casa en Carril de San Diego 22

370

1

Casa en Ganado 45 A y 2 M

212

1

Casa en Chorrillo 92

524

1

Casa en Plata 19

132

1

Casa en Alfonso XII 11

317

1

Bodega en Misericordia y cuesta de la Caridad

300

                                              

3 rurales    12.068

78,906%

8 urbanas    3.176

20,766%

Total            15.294

 

 

Pero después se produce una transformación extraordinariamente importante. En 1893-94, la valoración pasa a rústica, 12.068 y urbana, 3.176. Total: 15.294. Frente a los 45.282 de 1864-65. Incluso sin hacer conversiones monetarias dudosas, la magnitud del descenso es evidente dentro de la propia serie documental. La riqueza rústica pasa de 33.908 a 12.068, es decir, aproximadamente un 64,4 % menos. Y la urbana: 11.374 a 3.176 aproximadamente un 72,1 % menos. Esto ya no parece simplemente una modificación de la estructura interna del patrimonio: hay una reducción patrimonial muy importante en la documentación de amillaramiento. Y aquí aparece el contexto de la crisis vitícola. Esto es especialmente relevante porque la cronología coincide con la gran crisis de la viticultura del Marco de Jerez. desde la década de 1870 hubo una contracción de la demanda y descenso de los precios del mosto, y que la filoxera llegó a Sanlúcar alrededor de 1894 a 1910, afectando gravemente al viñedo incluso los de varios siglos, jamás replantado. Por tanto, el descenso que observamos en los García de Velasco en 1893-94 puede estar relacionado con la crisis de la vitivinicultura, aunque no deberíamos atribuirle todo el descenso, también es posibles cambios en la valoración fiscal.

En el siglo XX, Francisco García de Velasco aumenta las vasijas asentadas en 1908, así como sus cascos de bodegas. En 1902 compra a los herederos de Eduarda Gómez de Barreda y G. de Henestrosa propietarios de la antigua casa de Maternidad, la bodega que daba con calle Gutiérrez Agüera n. º3, el usufructo y 4/5 partes a nuda propiedad por 1687 ptas. En 1932 la hereda una hija que la mantiene hasta 1965, y en 1935 1/5 la recibe su viuda. La bodega original tenía una un granero en el piso superior, un patio con dos colgadizos a los extremos de este, así como un pasadizo que ocupaba todo el fondo del patio y medía 350 metros cuadrados  y entrada por una puerta en el ángulo de las calles Gutiérrez de Agüera y Ganado.[59] En 1914 solicita -por poder Castor García de Velasco- permiso para la realización de obras de demolición y construcción de bodega en calle Gutiérrez Agüera proyectadas por el arquitecto Álvarez Reyero.[60] Por 1973, se componía de planta baja constituida por un colgadizo de 90 metros cuadrados a cubierto de uralita que da a la fachada correspondiente a calle Gutiérrez de Agüera y Cuesta de los Perros. Contenía dos naves de bodegas con 215 metros que daba a un patio restante en el centro de 93 metros cuadrados. Sobre las dos bodegas había dos graneros uno cubierto de teja árabe de 101 metros cuadrados y el otro cubierto de uralita.[61]

Lindera y más retranqueada adquirió hacia 1884 la bodega a los pies de la casa conocida como del “pelícano” entre Ganado y cuesta de la Caridad a la que dio un nuevo aspecto pues demolieron una bodega y levantaron una nueva en 1914. Junto a las que tenía antes: bodega en Chorrillo 95, 45 A y 2 moderno, bodega en Misericordia y cuesta de la Caridad, suman cuatro, por tanto, más vinos para criar y comercializar.

Por estos años las marcas de vinos insignias son manzanilla “Los 48” y el brandi “Diplomático” y por 1903 el amontillado A.X.B.[62] Es posible que fueran los propietarios del despacho de vino en la calle Ruiz de Somavía o Mirador conocido como “Los 48” y al frente tuvieran a un encargado o un arrendador. Igualmente desconocemos si tenían el mismo negocio fuera de Sanlúcar como otras bodegas.

En la otra esquina de Tenerías vivían los Barbudos y luego los García de Velasco en Ganado 45 ½, o 2M, según una ilustración se ve que la renovaron cambiando el ángulo recto por un chaflán curvo, allí montaron el escritorio y una bodega trasera que atravesaba la siguiente finca, para la que ya tenían proyectos de reformas en 1921 y 1922.[63] Le añadieron las casas 4M y la 6M que eran consecutivas[64] estas dos últimas estaban alquiladas como casa de vecinos.[65] De aquella salió Francisco con 27 años para casarse con María Josefa Pérez Barbadillo de 18 años en 1904.[66]

En 1918 le compran a los Gutiérrez Agüera las dos fincas: la lindera a la suya o la principal y la que se había convertido en jardín. Intervino en la vida política municipal como teniente de alcalde (1904, 1907, 1909, 1918). En 1914 vendió la casa de Banda Playa 15 y al año siguiente la del Carril de San Diego 23.[67] Al morir García de Velasco (1931) su mujer es la titular del negocio durante cuarenta años, tras tener los siguientes hijos: M.ª Dolores 1916), M.ª. Caridad (1923), Francisco (*1920), M.ª Josefa (1910), y M.ª del Carmen (1905)[68] y Manuel que no está empadronado. En 1971 murió la viuda cuyo caudal testamentario asciende a 17.737.092 pesetas, seis años después se vende el negocio de vinos, con anterioridad vendieron los campos.

  Los García de Velasco no desaparecen. Esto es importante para no interpretar el descenso de 1893-94 como una simple «ruina familiar». Después encontramos:

•            adquisición de la bodega del entorno de Gutiérrez Agüera en 1902;

•            reformas y ampliaciones posteriores;

•            adquisición de la bodega al fondo de la casa «Pelícano»;

•            compra en 1910 de dos propiedades a los propios Gutiérrez Agüera;

•            y posteriormente ventas de determinadas propiedades.

Por tanto, la reducción del amillaramiento de 1893-94 no significa necesariamente desaparición de la actividad económica. Más bien podría estar mostrando una recomposición del patrimonio.

La evolución de la familia García de Velasco muestra una trayectoria patrimonial estrechamente vinculada a la propiedad rústica y, particularmente, a la viticultura entre 1856 y 1864-65 se produjo un notable incremento de la valoración fiscal de las propiedades rústicas, mientras que la riqueza urbana apenas experimentó variación.

Los datos de 1864-65 revelan, además, un patrimonio formado por numerosas parcelas de viñas y tierras de diferente categoría, con una con una presencia significativa de las de albariza, lo que permite considerar a los García de Velasco como propietarios integrados en la estructura viticultura de Sanlúcar. Entre 1856 y 1864-65 se produjo un notable incremento de la valoración fiscal de las propiedades rústicas, mientras que la riqueza urbana apena experimentó variación.

La relación correspondiente a 1869 debe interpretarse con cautela debido a la transición monetaria entre el real de vellón y la peseta. La coincidencia de numerosas valoraciones con las registradas en 1864-65, y especialmente la conservación del mismo valor global de la riqueza rústica, puede ser indicativa de una continuidad de las valoraciones administrativas más que de una evolución económica real. La trayectoria posterior demuestra, además, que la familia no abandonó completamente su vinculación con la actividad bodeguera. Las adquisiciones y transformaciones de bodegas documentadas a comienzos del siglo XX indican una recomposición del patrimonio y una adaptación a las nuevas circunstancias económicas. Resulta especialmente significativo que algunas de estas operaciones se produjeran mediante la adquisición de propiedades pertenecientes a los propios Gutiérrez Agüera.

En conjunto, los García de Velasco representan un modelo de patrimonio inicialmente basado en la propiedad agrícola y vitícola que, ante las transformaciones económicas y la crisis del viñedo de finales del siglo XIX, experimentó una importante reducción y posterior recomposición. Su evolución parece responder más a una adaptación y reorganización patrimonial que a un abandono repentino de la actividad vitivinícola. Sí. Y en el caso de los García de Velasco la evolución que aparece en los datos es bastante distinta de la de los Gutiérrez Agüera.

 

 

 


[1] BARBADILLO DELGADO, Pedro: Historia de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Ayuntamiento de Sanlúcar, 1989 (Ed. Facs.), pp.195, 196 y 239. 

[2] CLIMENT BUZÓN, Narciso, Calles y Plazas de Sanlúcar de Barrameda. Recorrido histórico. Sanlúcar, 2003, p.326.

[3] BARBADILLO DELGADO, Pedro: Historia de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Ayuntamiento de Sanlúcar, 1989 (Ed. Facs.), pp.195, 196 237, 238,.518 y 609.

[4] MORENO OLLERO, Antonio: Vecinos, calles y oficios de Sanlúcar de Barrameda. El Padrón de 1647. Sanlúcar, 2022, pp. 224, 237, 240 a 248.

[5] ARMERO MANJÓN, Pedro. Conde de Bustillo: La casa de Moreda (1569-1963). Jerez, 1964, pp. 53, 54.

[6] Libro de Amillaramiento de 1876; Leona Mergelina, viuda de Pedro Manjón Fernández de Valdespino.

[7] Catastro de Ensenada. VoI. II. 1752. leg. 8929, tomo II, fol. 1128 vto.

[8] Op. Cit, pag. 327.

[9] Catastro de Ensenada. Eclesiástico, 1752, leg. 8934, fol. 1834 vto. Catastro, leg. 8931, tomo 4, fol. 3630 vto.

[10] VELASQUEZ GAZTELU, Juan Pedro: Historia antigua y moderna de la muy noble y muy leal ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Vol. II. Sanlúcar de Barrameda, A.S.E.H.A., 1994, p. 151.

[11] A.M.S.B: Catastro de Ensenada, 1752. leg. 8931, tomo IV. Fol. 2909 vto.

[12] Ibidem, pp. 141, 142.

[13] A.M.S.B. Catastro, 1752, leg.8929, tomo II, fol. 1428-1433.

[14] Archivo privado de Rafael Terán Hidalgo: Testamentaría de Rafael Terán Carrera.

[15] GÓMEZ DÍAZ-FRANZÓN, Ana: León de Argüeso y Argüeso: origen de las bodegas Herederos de Argüeso y Manuel de Argüeso, en Ramos Santana, A. y Maldonado Roso, J.(eds.): Nueve bodegueros del Marco del Jerez (siglos XVIII-XIX). Cádiz: Quorum Editores, 2010.

[16] BARBADILLO, Antonio P.: Historia de las bodegas Barbadillo. Bodegas Antonio Barbadillo, S.A, 1993, p. 54.

[17] A.M.S.B.: Fondo S. P. P. n.º 62.

16 VEGAZO PALACIOS, Jesús: Sanlúcar de Barrameda encrucijada de cargadores, cosechero y prestamistas (1750-1860). A.S.E.H.A. [Sanlúcar], 2014. p. 192.

[19] BARBADILLO, Manuel: Los soldados de Soult (1810-1812). Noticias de la dominación francesa en Sanlúcar de Barrameda. Sevilla, 1923, p. 11.

[20] A.M.S.B: Apeo de Garay, 1818.

[21]  GÓMEZ DÍAZ-FRANSÓN, Ana: La manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa. Una duquesa vestida de percal. Independently publisshed,2023. ISBN 978-8409533267, p 12 y 13. El Globo, 3 de octubre de 1881.

[22] Registro de la Propiedad: fincas 2,782, 4,513, 8,487 y 8569. Y Archivo “La Cigarrera”: Primera copia de “Escritura de Partición de la herencia de María Josefa Pérez Barbadillo, 1973”.

[23] VEGAZO PALACIOS, Jesús: Sanlúcar de Barrameda encrucijada de cargadores, cosecheros y prestamistas (1750-1860). A.S.E.H.A. [Sanlúcar de Barrameda, 2014], p.193 y 194.

[24] A.D.A.J.: Libro de Matrimonio: 1780, libro 2, fol.117. Él era hijo de Pedro Gutiérrez Agüera y de Catalina Díez. Ella hija de Santiago Fernández y Micaela Díez Mantilla. En g.w.geneanet.org, él aparece como José Gutiérrez Agüera Díez de Bedoya, hijo de Pedro Gutiérrez Agüera Palacio y Catalina Díez de Bedoya Díez de Mier, nacido en 1753, Con hidalguía notoria de sangre.

[25] VEGAZO PALACIOS, Jesús: op. cit.: p. 194.

[26] BARBADILLO, Manuel: op. cit.: expone datos tomados de la contabilidad de Agüera de los precios de sus variados vinos de 1803 a 1853.

[27] A.M.S.B.: Actas Capitulares, 1845 (15 de diciembre).

[28] BARBADILLO, Manuel: op. cit.: p. 235.

[29] A.H.P.C.: 1838, sig. 3227, leg. 3227; 1840, sign. A3, leg. 3234. Wikipedia.org/wiki/Manuel. M. González Ángel.

[30] BARBADILLO, Manuel: La manzanilla, pp.515 y 615.

[31] En 1953 se fija su estructura. Primero se realiza la Diligencia de Apertura, a la que sigue la Cartilla de Evaluación o expedientes elaborados por la Administración provincial de Hacienda y las Juntas periciales de cada Ayuntamiento con el fin de establecer la base de la riqueza imponible en el correspondiente amillaramiento. Entre 1853 y 1863 se realiza el grueso de amillaramiento. ( www.amigosahpgu.es).

[32] Libros de Amillaramiento: 1854, leg.2063; 1855, leg.2065; 1856, leg.2043.

[33] A.M.S.B.: Libro de amillaramiento 1854-65, leg. 1235

[34] GÓMEZ DÍAZ-FRANZÓN, Ana: La manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa. Una duquesa vestida de percal. Independently publisshed, 2023. ISBN 978-84095332674. pp. 12, 13. El Globo, 3 de octubre de 1881.

[35] A.M.S.B.: Apéndice de R.O. para el año 1918, leg. 3045.

[36] El Guadalete. (Jerez de la Frontera), 16 de agosto de 1904. Ver también historia-hispanica.rah.es.

[38] A.M.S.B.: Padrón de 1911, leg. 721

[39] BARBADILLO, Manuel: op. cit. p. 327.

[40] A.M.S.B.: Libro de amillaramiento, leg. 9573.

[41] Borrador de amillaramiento de 1910, leg. 3998.

[42] GÓMEZ DÍAZ-FRANZÓN, Ana: Imagen publicitaria del marco de Jerez (1868-1936). Un retrato de la época. Vol. II, pp.74, 79, 355.

[43] R.P.S.B.: finca 1803, tomo 57, libro 29. En Padrón de 1911, aparece avecinado en calle Almonte 2 y 4, de oficio ganadero, con 14 años de residencia en Sanlúcar junto a su mujer de Madrid, Magdalena Panella Bayo, de Madrid y un sirviente: A.M.S.B.; leg. 721.

[44] R.P.S.B. finca 1774, tomo 57, libro 29. Pasa a formar parte de un trozo de finca ya anexado anteriormente a la 8487.

[45] A.M.S.B.; LEG. 3045.

[46] A.M.S.B.: Borrador de amillaramiento de 1910, leg. 3998.

[47] A.M.S.B.: Apéndice de la riqueza urbana para amillaramiento 1918, leg. 3045.

[48] BARBADILLO, Manuel: op. cit. p. 235

[49] Registro Civil.: Libro de defunciones: tomo 30, 363-122.

[50] Archivo Diocesano de Asidonia-Jerez: Libro de matrimonio 37, fol. 121.

[51] Registro civil: Libro de defunciones, tomo 403-105.

[52] Libro de Amillaramiento: 1856, n.º 1785.

[53] A.M.S.B.: Libro de Amillaramiento,1854-65, leg. 1235

[54] A.M.S.B.: Libro de Amillaramiento 1863, leg.1054

[55] Registro Civil; Libro de defunciones, tomo 3, 403-405.

[56] Registro Civil: Libro de Matrimonio, tomo 44, folio 151.

[57] A Josefa García de Velasco Trápaga en 1884 se le estiman 3 fincas rurales por 5.459 y 1 urbana por 317 leg. 1235). En1893-94 se le amillaran 5 fincas rústicas y 2 urbanas siendo la base imponible 6.316 y 377 respectivamente (leg. 1144). A Castor se le estima en 1910 por riqueza urbana 1.035 (según el borrador de Amillaramiento, leg. 3998). Y en el “Apéndice para 1917” da baja a una casa en Samborondón) se remite a L. Amillaramiento de 1893-94 contabilizándole 777. Leg. 3045).

[58] A.M.S.B. Libro de Amillaramiento 1893-94, leg. 1444, tomo 1.

[59] R.P. Finca 2661, libro 42, tomo 11.

[60] A.M.S.B.: leg. 7028.

[61] Archivo privado bodega “La Cigarrera”: “1ª Copia de la escritura de partición de bienes de los herederos de María Pérez Barbadillo, 1973”.

[62] A.M.S.B.: Guía de 1903.

[63] A.M.S.B.: Expediente de obras de reconstrucción de finca para local y colgadizo, y expediente para la prolongación de fachada para incorporar a su finca un trozo de terreno adquirido y solicitado por Francisco García de Velasco, leg. 7465. No se llevaron a cabo dichos proyectos pues no coinciden los planos con las obras realizadas y fotografiadas.

[64] A.L.C.: idem.

[65] A.M.S.B.: Padrón de 1894.

[66] R.C.: tomo 28.

[67] A.M.S.B.: Libro de Amillaramiento, “Apéndice para 1917”, leg. 3045.

[68] A,M.S.B.: Padrón 1935.